La NASA aplica un 'big bang' y gana al menos dos años para la Voyager 2
La NASA sustituyó tres calentadores de la Voyager 2 por equipos de menor consumo, maniobra que mantuvo la sonda caliente y extendió su misión interestelar al menos dos años.
Un cambio arriesgado y planificado por el equipo de la NASA —apodado 'big bang'— logró extender la misión de la sonda Voyager 2 al menos dos años al reemplazar dispositivos de calefacción por alternativas de menor consumo.
Las dos sondas Voyager, lanzadas en 1977 y hoy situadas a más de 13 mil millones de millas de la Tierra, tienen un margen de energía cada vez más corto. La intervención evitó que el equipo tuviera que apagar otro instrumento científico de la Voyager 2 aún este año.
Qué hizo el equipo en el interior de la Voyager 2
En julio, los controladores apagaron dos calentadores y una grabadora digital que se mantenían encendidos solo por su calor residual. En su lugar, activaron dos calentadores distintos de menor consumo y un instrumento de propulsión que también genera calor residual.
El objetivo era reducir el gasto eléctrico sin dejar la sonda demasiado fría para funcionar. Los comandos se enviaron aun sin saber de inmediato si habían surtido efecto: la confirmación solo llegó alrededor de 40 horas después, debido a la enorme distancia.
Por qué el cambio importa y el siguiente paso
Las Voyagers usan generadores termoeléctricos de radioisótopos, que convierten el calor de la desintegración del plutonio en electricidad, y pierden cerca de cuatro vatios por año conforme el combustible decae. Con equipos cada vez más eficientes, el equipo logró preservar instrumentos científicos: la Voyager 2 aún opera tres instrumentos y la maniobra impidió que se apagara otro antes de fin de año.
El éxito con la Voyager 2 llevó al equipo a planear aplicar la misma solución en la Voyager 1, pero los ingenieros advierten que, a pesar del diseño idéntico, las dos sondas pueden reaccionar de maneras distintas —ya se han observado diferencias entre ellas.
Las Voyagers completaron la misión original de estudiar los planetas exteriores y ahora exploran los límites de la burbuja de influencia del Sol. Mientras tanto, otra misión que también se dirige hacia la frontera del espacio interestelar, la New Horizons, está mucho más cerca de la Tierra en comparación: cerca de seis mil millones de millas.
Según la dirección de la misión en el Jet Propulsion Laboratory, el ajuste fue fruto de un año de trabajo en equipo y devolvió a la misión tiempo adicional valioso para continuar recopilando datos del espacio más allá del dominio del Sol.
Fuente consultada: Smithsonian Magazine - Latest